Como el argentino Atahualpa Yupanqui o el cubano Carlos Puebla, la chilena Violeta Parra fue responsable del traslado de tradiciones rurales en vías de extinción a los asentamientos urbanos. Inicialmente, su repertorio era internacional-de corridos a zarzuelas-pero en los 50 inició la recogida de las canciones populares que constituyen la memoria histórica del pueblo chileno. Aunque vivió en París, siempre volvió a Chile, donde investigó, enseñó y compuso temas propios que recogían las tradiciones de los payadores y la instrumentación andina. En Santiago de Chile, su Peña fue poderoso foco de irradiación del canto popular, reforzado luego por las actuaciones en La Carpa de la Reina. Sus diversas ocupaciones-pintaba, hacía cerámica, bordaba en arpillera, escribía-no impidieron que le mordiera el perro negro de la depresión: se suicidó en 1967. Su canción “Gracias a la vida” es ya un himno universal que ha tenido cientos de versiones incluyendo la que realizó Joan Baes.
Gracias a la vida
Gracias a la vida que me dado tanto
me dio dos luceros que cuando los abro
perfecto distingo lo negro del blanco
y en el alto cielo su fondo estrellado
y en las multitudes el hombre que yo amo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado el oído que en todo su ancho
graba noche y día grillos y canarios,
martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado el sonido y el abecedario
con él las palabras que pienso y declaro
padre, amigo, hermano y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado la marcha de mis pies cansados
con ellos anduve ciudades y charcos,
playas y desiertos, montañas y llanos
y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
me dio el corazón que agita su marco
cuando miro el fruto del cerebro humano
cuando miro el bueno tan lejos del malo
cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida que me ha dado tanto
me ha dado la risa y me ha dado el llanto
así yo distinto dicha de quebranto
los dos materiales que forman mi canto
y el canto de ustedes que es el mismo canto
y el canto de todos que es mi propio canto
Gracias a la vida que me ha dado tanto